Una reflexión sobre liderazgo, tecnología y el verdadero reto de las empresas frente a la IA
Bibiana Patricia Correa Vargas | CEO – 24H Services
Hace algunos años, cuando hablábamos de inteligencia artificial en una reunión empresarial, parecía que estuviéramos hablando del futuro.
Hoy, ese futuro ya se sentó a nuestra mesa.
Está en el correo que redactamos en segundos, en el sistema que analiza miles de datos mientras tomamos un café, en el asistente que responde una solicitud a medianoche y en las herramientas capaces de detectar patrones que a una persona le tomaría días encontrar.
Mientras todo esto ocurre a una velocidad impresionante, muchas empresas siguen haciéndose la misma pregunta:
¿La inteligencia artificial va a reemplazar a las personas?
Creo que esa no es la pregunta más importante.
La pregunta que realmente deberíamos hacernos es:
¿Estamos preparando a nuestras empresas y a nuestra gente para trabajar en un mundo donde la inteligencia artificial ya hace parte del equipo?
La reunión que hoy sería diferente
Imaginemos una escena muy común.
Son las 8:00 de la mañana de un lunes. Un equipo se reúne alrededor de una mesa. Hay pendientes del fin de semana, clientes esperando respuestas, informes por terminar, información por analizar y varias decisiones que deben tomarse antes del mediodía.
Durante años asumimos que trabajar significaba dedicar personas y horas a resolver cada una de esas tareas.
Hoy podemos imaginar esa misma reunión de otra manera.
Antes de que el equipo llegue, una herramienta de inteligencia artificial podría haber organizado los pendientes, identificado las solicitudes críticas, resumido cientos de datos y preparado información para que las personas puedan concentrarse en algo mucho más valioso: decidir, crear, conversar con el cliente y resolver problemas.
Ahí está, para mí, una de las mayores oportunidades de esta revolución.
La inteligencia artificial no debería convertirse simplemente en una forma de hacer más rápido lo mismo que hacíamos ayer.
Debería obligarnos a preguntarnos qué cosas ya no tiene sentido seguir haciendo de la misma manera.
El verdadero reto no es comprar tecnología
Después de años trabajando alrededor de la tecnología, la infraestructura, el soporte y los servicios empresariales desde 24H Services, he aprendido algo: implementar tecnología suele ser más sencillo que transformar la manera en que una organización piensa.
Podemos comprar computadores más potentes. Podemos contratar plataformas. Podemos implementar automatizaciones. Podemos adquirir soluciones de inteligencia artificial.
Pero ninguna herramienta transforma una compañía por sí sola.
La transformación ocurre cuando las personas entienden para qué utilizarla.
Ese será uno de los grandes desafíos para los líderes empresariales durante los próximos años: evitar que la inteligencia artificial se convierta simplemente en otra licencia que pagamos cada mes y lograr que realmente genere productividad, conocimiento y mejores decisiones.
Porque la inteligencia artificial también se equivoca
Existe otro riesgo.
Estamos empezando a confiar en máquinas que pueden escribir con seguridad incluso cuando están equivocadas. Una respuesta bien redactada no necesariamente es una respuesta correcta.
Por eso, mientras más inteligencia artificial incorporemos en las empresas, más importantes serán el criterio humano, la supervisión, la seguridad de la información y la responsabilidad sobre las decisiones.
No podemos entregar información confidencial a cualquier herramienta sin preguntarnos dónde termina almacenada. No podemos automatizar un proceso defectuoso esperando que la inteligencia artificial lo corrija mágicamente. Tampoco podemos delegar decisiones importantes únicamente porque un algoritmo produjo una recomendación convincente.
Paradójicamente, mientras más inteligentes sean nuestras herramientas, más criterio necesitaremos de las personas que las utilizan.
El empleado del futuro no competirá necesariamente contra una máquina
Probablemente competirá en un entorno donde otras personas aprendieron a trabajar mejor con ella.
Y esta diferencia es enorme.
Un contador que utiliza inteligencia artificial puede analizar información con mayor rapidez. Un comercial puede preparar mejor una reunión. Un técnico puede consultar conocimiento acumulado mientras diagnostica una falla. Un gerente puede convertir enormes cantidades de información en escenarios para tomar decisiones.
Un equipo pequeño puede alcanzar capacidades que hace algunos años requerían departamentos completos.
Pero, para que eso ocurra, también necesitamos cambiar la forma en que capacitamos a nuestros equipos.
Ya no será suficiente preguntar: ¿Sabes utilizar esta herramienta?
Tendremos que preguntar: ¿Sabes hacerle las preguntas correctas, validar sus respuestas y convertir esa información en una mejor decisión?
Y entonces aparece el reto más humano de todos
En medio de tanta automatización existe algo que fácilmente podemos olvidar.
Las empresas siguen siendo relaciones entre personas.
Un cliente molesto no siempre necesita hablar con un chatbot. Un colaborador preocupado no necesita necesariamente una respuesta generada en tres segundos. Una negociación compleja requiere entender silencios, intereses, confianza y contexto.
La inteligencia artificial puede procesar información extraordinariamente bien. Pero nosotros seguimos teniendo la responsabilidad de darle propósito.
Por eso no creo que el futuro pertenezca simplemente a las empresas que tengan más inteligencia artificial.
Creo que pertenecerá a aquellas que encuentren el equilibrio entre tecnología, conocimiento y humanidad.
En 24H Services también estamos viviendo esta transformación
Como empresa de tecnología, sería fácil pensar que nuestro reto consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas.
Pero nuestra responsabilidad va mucho más allá.
Tenemos que entender cómo cambia la tecnología que administramos, cómo evolucionan las necesidades de nuestros clientes y, especialmente, cómo podemos ayudar a que las organizaciones adopten estos cambios de manera segura y útil.
La infraestructura seguirá siendo importante. Los equipos seguirán siendo importantes. El soporte seguirá siendo indispensable.
Pero cada vez más, detrás de todos ellos habrá una capa de inteligencia capaz de anticipar, analizar y automatizar.
Eso cambia nuestra industria. Y también nos obliga a evolucionar.
Una conversación que apenas comienza
Dentro de algunos años probablemente miraremos hacia atrás y nos parecerá extraño recordar que hubo un momento en el que discutíamos si debíamos utilizar inteligencia artificial.
Será tan cotidiana como hoy lo son internet, el correo electrónico o un teléfono inteligente.
La diferencia estará en lo que hicimos durante estos años de transición.
Podemos observar cómo ocurre. O podemos aprender, experimentar, equivocarnos responsablemente y preparar a nuestros equipos para participar en ella.
Como líderes, quizá nuestro trabajo no sea tener todas las respuestas sobre inteligencia artificial.
Quizá sea algo mucho más importante:
Crear organizaciones capaces de hacer mejores preguntas.
Porque la tecnología seguirá cambiando. La inteligencia artificial será cada vez más poderosa.
Pero detrás de cada gran transformación empresarial seguirá existiendo algo profundamente humano:
La capacidad de imaginar una manera mejor de hacer las cosas y tener el liderazgo para convertirla en realidad.
Bibiana Patricia Correa Vargas
CEO – 24H Services